Capitulo829
Rubio, en realidad, no quería venir esta noche.Fue Kallen quien insistió.

Quería que Rubio presenciara su —gran regreso—, que viera cuán poderoso y temido seguía siendo.

Pero el resultado fue totalmente opuesto.

Rubio no vio poder.

Lo que vio… fue a Kiros y a mí convertidos en dos bestias salvajes, como sacados de una película de terror.

Y el miedo lo tenía a punto de orinarse encima.

Desesperado, empezó a sacudir la puerta de la furgoneta con fuerza:—¡Quiero bajarme! ¡Déjenme salir, por favor!

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