Aproximadamente media hora después, Manuel apareció en Sanación Ósea acompañado de un grupo de matones.
El encuentro con un enemigo siempre provoca una gran tensión.
Manuel y yo nos mirábamos con una aversión mutua, ambos claramente irritados por la presencia del otro.
Junto con Manuel, estaban los mismos matones que siempre me habían causado problemas, entre ellos el tal Enrique, el de los cabellos rubios. Y, para mi sorpresa, detrás de Enrique estaba una cara bastante conocida: Emma.
Al ver a