En la mansión.
Viviana miró de reojo a Lucian, quien permanecía rígido detrás de ella. Con una sonrisa juguetona, le preguntó:
—¿Y bien? ¿Te gusta lo que ves?
Lucian apartó la mirada con torpeza, su expresión de mucha incomodidad.
—Señorita Viviana, le aseguro que no fue mi intención… Solo seguí órdenes del señor Mikel.
—Lo sé. Pero no te pregunté eso. Te pregunté si te parezco atractiva.— Viviana le guiñó un ojo con picardía.
Lucian, con visible nerviosismo, desvió enseguida la mirada.
Ella so