—Pues usted tiene toda la razón. Tanto los hombres como las mujeres tienen necesidades en el ámbito sexual, eso es completamente normal.
—Y, tal vez podrías hablar con tu esposo, por ejemplo, podrían tener relaciones una vez al mes. Así él no sentiría tanta presión, y tú también podrías sentirte más aliviada.
De repente, Alodia pareció recordar algo y, claramente molesta, me dijo: —¿Y acaso ahora tengo que disculparme con él? ¡No puedo ni siquiera hablar de eso, me da mucha vergüenza!
—¡Por favo