Luna no dijo ni una sola palabra, ya que entendía que cada persona tiene sus propios pensamientos y puntos de vista, y no quería imponer su forma de pensar a su mejor amiga.
Además, este tipo de situaciones no se pueden juzgar a la ligera con una simple moral estricta.
Quién tiene la razón o quién está equivocado, en realidad no se puede determinar tan fácil.
Luna tomó la mano de Paula y le dijo: —Lo importante es que tú lo puedas afrontar. Cuando venía para acá, estaba preocupada, pero ahora qu