En mi mente, Jorath ya era mi maestro, y si Maren sentía algo por él, entonces podría ser mi futura maestra.
Definitivamente no podía permitirle que esta mujer traicionara a mi maestro.
Sin embargo, Maren ya se acercaba a mí y, con un tono de voz muy suave y encantadora, dijo: —¿Por qué no lo intentamos?
Con seriedad y determinación, respondí: —¿Crees que es posible? Jorath es mi maestro, y yo, aquí contigo en esta situación tan confusa, además de que vas a enviarle fotos... jamás aceptará que s