Con agilidad, varios hombres corrieron hacia ellas y atraparon en un santiamén a mi cuñada y a Luna.
Al ver lo atractivas que eran, los lascivos hombres no pudieron evitar aprovecharse de la situación mientras las sujetaban.
Vi cómo mi cuñada y Luna estaban siendo capturadas, y una furia indescriptible se apoderó enseguida de mí. Grité desesperado con todas mis fuerzas e intenté levantarme.
Sin embargo, había demasiados de ellos. Ni siquiera tuve tiempo de ponerme de pie antes de que me volviera