Mi cuñada se acurrucó en mis brazos y, con un tono de voz preocupante y sincera, dijo: —Antes, me esforzaba por mantener distancia contigo, porque temía que Raúl descubriera lo que había entre nosotros. Tenía miedo de que te causara serios problemas y te hiciera pasar un mal rato.
—Pero ahora sé que, aunque él no sepa nada de nosotros, ya no es el mismo de antes.
—Si eso es así, entonces ya no tenemos que seguir fingiendo.
Dijo esto mientras no pudo evitar darme un beso en los labios.
—Óscar, es