Y mientras tanto pensaba: ¿Debería ir a la cita?
Si no voy, sé que María es una mujer muy buena, y la verdad es que me cuesta mucho resistirme a sus muchos encantos.
Pero si voy, ¿cómo voy a explicarlo?
En el fondo, mi corazón se inclinaba más hacia la segunda opción.
¡No era pues de extrañar que los hombres lujuriosos hiciesen todo por sexo!
Cuando el sexo se nos mete en la cabeza, actuamos como animales.
Sabía perfectamente que lo que estaba a punto de hacer era arriesgado, pero aun así no pud