—¡Ay, María, ¿qué es lo que haces? Me has pegado tremendo susto!— Alodia se llevó la mano al pecho, visiblemente sorprendida.
Al darse cuenta de que la expresión de su hija no era la habitual, Alodia finalmente preguntó con tono preocupado: —¿Qué es lo que pasa, María? ¿Sucedido acaso algo?
—Aunque fuera algo muy grave, no deberías ponerte siempre tan enojada. Si te enojas mucho, te saldrán arrugas a temprana edad.
—No más mira a mamá, ya tengo más de 50 años, y mi piel sigue tan tersa como la d