—María, ¿tú crees que tu padre está dándole a la vida alegre con otra mujer?
Esta pregunta había estado rondando la cabeza de Alodia todo el camino. No podía sentirse tranquila hasta que aclarara dicho asunto.
María sonrió y dijo: —A decir la verdad, todos los hombres del mundo tienden a ser unos infieles, pero no creo que mi padre lo haga, del dicho al hecho hay mucho trecho.
Alodia se sintió muy satisfecha y feliz al escuchar la respuesta de su hija.
Sin embargo, no pudo evitar fruncir el ceño