—¡Vamos, responde de una vez! —insistió Viviana, con los ojos brillando de curiosidad maliciosa, esperando en ese instante mi elección.
Pero, en el fondo, sabía muy bien que mi inclinación era hacia mi cuñada.
Luna siempre había sido mi musa, mi refugio, la mujer que me hacía soñar con un futuro estable y con quien imaginaba formar una linda familia.
Era mi compañera ideal, la persona por la que estaba dispuesto a esforzarme, a construir una vida encantadora.
Pero mi cuñada...
Desde la primera v