—¿Has visto a mi esposo? ¿Cuándo? ¿Fue aquella noche en el auto? —Paula me miró con astucia, como si ya hubiera adivinado la respuesta.
No dije nada en lo absoluto, pero en mi mente en ese momento volvió a aparecer la imagen de aquella noche.
De repente, Paula me rodeó el cuello con sus brazos y se inclinó un poco sobre mí, acercándose demasiado.
—Fue esa noche, ¿verdad? Dímelo.
Su cercanía me alteró por completo.
Mi mente se volvió un completo caos, y no sabía cómo reaccionar ni a dónde escapar