—¿Qué favor tan grande? Viviana me preguntó, riendo.
Pensé para mí misma, ¿cómo puede ser que con todo lo que está pasando, aún tenga el ánimo de bromear conmigo?
Pero solo pude responder: —Cualquier favor que necesites ahí estaré al pendiente.
Sé que a Viviana siempre le gustaba molestarme, haciéndome comentarios inapropiados y sensuales, y hasta sospecho que tal vez está interesada en algo más conmigo.
Lo que realmente quería decir con mi respuesta era que, si ella me ayudaba, yo estaba dispue