—¿Qué tiene que ver revisar mi cintura con pedirme que levante el trasero? María volvió a enfadarse una y otra vez. Estaba claro que, para ella, esa postura era demasiado emocionante, e incluso humillante.
Además, conocía perfectamente mis intenciones, y eso solo hacía que pensara que lo estaba haciendo a propósito para incomodarla.
Me incliné hacia su oído, dejando de lado cualquier intento de disimular mis ganas, y con una sonrisa malvada le susurré:
—Solo quiero verte levantar el culo, ¿y qué