De verdad, no sabía si reír o llorar.
¿Acaso fue mi culpa rechazar a Natalia? ¿Es que hice algo malo?
¿Será que mis pensamientos son anticuados? ¿O simplemente soy demasiado conservador?
No podía evitar sentirme que las mujeres de hoy en día son tan abiertas, como si el amor y las relaciones fueran algo insignificante para ellas, algo sin demasiado peso o importancia.
Seguí masajeando a Natalia, estimulando una y otra vez sus puntos más sensibles, y poco a poco, sus pequeños y delicados senos co