Parecía como si María me estuviera advirtiendo que no me aprovechara de su amiga.
En mi mente, pensé: María, si ni siquiera voy a dejar pasar la oportunidad contigo, mucho menos con tu amiga. Ustedes mismas han venido hasta aquí por su cuenta, así que no pueden culparme de nada.
Con esa idea en mente, comencé a trabajar.
Pero, para ser justo, no lo hacía únicamente para aprovecharme de la situación. También estaba enseñándole a Natalia cómo realizar los masajes en los puntos más sensibles, dónde