Probablemente mi mal humor de esta noche tuvo que ver en gran parte en cómo me sentía. Descubrir la verdadera cara de Paula y verme en una situación tan solitaria como esta no hacía más que aumentar mi necesidad de buscar un abrazo cálido y reconfortante.
La opción de buscar a mi cuñada estaba descartada, porque entre nosotros siempre estaría Raúl, interponiéndose de una manera o otra.
Solo Luna podría ofrecerme ese refugio incondicional que necesitaba en este momento.
Cuanto más lo pensaba, más