—¡Maldito Óscar, ¿cómo es que de repente tienes tanto valor? — me preguntó mi cuñada, mirándome fijamente.
Sonreí coqueto y le respondí, —Porque quiero tener sexo contigo, cuñada. De hecho, te he estado deseando desde hace muchísimo tiempo. Si no logro estar contigo en esta vida, no podré descansar en paz ni, aunque me muera.
Los ojos de mi cuñada se tornaron llenos de fascinación. —¿De verdad? ¿Mi encanto es tan grande?
Mi cuñada ya era una mujer con experiencia en la vida, había conocido a tod