Capitulo325
Sabía que Luna quería que fuera a consolar a mi cuñada.

Llegué a la cocina y la vi allí, en absoluto silencio, recogiendo algunas cosas. No dijo ni una sola palabra.

—¿Cuñada, acaso estás enojada? —dije mientras la abrazaba por detrás, acercándome con dulzura a su oído y preguntándole en voz baja.

Ella, un poco incómoda, respondió con timidez: —¿Qué estás haciendo? ¡Suéltame de inmediato!

—No, no lo haré. Ya me di cuenta, que estás celosa —dije de forma intencional, sonriendo mientras la observa
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