No sabía por qué, pero tenía una sensación extraña, como si presintiera algo que no podría aceptar. Sin embargo, a pesar de ello, sentía una urgente necesidad de saber la verdad.
No podía evitarlo, mi curiosidad ya estaba despertada. Si no lo investigaba hasta el fondo, sabía que no podría descansar en paz.
Mi cuñada me hizo sentarme a su lado. —Óscar, ¿sabías que tu hermano siempre ha querido hacer crecer su empresa?
Asentí y le respondí: —Sí, lo sé bien. Cada vez que él regresa al pueblo, siem