Solo de esta manera, la culpa que aparchonaba en el corazón de Raúl podría aliviarse ligeramente.
Además, mi pene seguía en erección debido al beso que acababa de recibir de mi cuñada.
Después de que mi cuñada se marchara, me vi obligado a masturbarme de nuevo.
Pero ahora no quería hacerlo solo, ya no encontraba placer en ello.
Me pregunto si debería acercarme a Luna y pedirle que me ayude con mis deseos sexuales. ¿O acaso debería buscar a Paula?
Mejor dejar las cosas como están. Luna me dijo qu