—Piénsalo bien, si le digo a tu cuñada que no puedo tener hijos y que nunca podremos formar una familia, ¿cómo crees que entonces se sentirá?
—Pero si en cambio le digo que mi problema es temporal, que se debe al estrés del trabajo y que simplemente con un tratamiento adecuado hay posibilidades de recuperarme, ¿cómo crees que reaccionará?
—En el primer caso, se sentirá desesperada por completo, como si no hubiera ninguna luz al final del túnel. Pero en el segundo caso, al menos tendrá esperanza.