—¿Ah?
¿Yo había dejado algo en casa de María? ¿Qué podría ser entonces?
No tenía ni la menor idea, pero el simple pensamiento de ello me inquieto.
Al poco tiempo, María salió de su dormitorio sosteniendo algo en la mano.
Para mi sorpresa, lo que llevaba era una media.
Y no era cualquier tipo de media: era una de las mías.
—¿La reconoces? — me preguntó, mirándome directo a los ojos.
Me puse visiblemente nervioso. —¿Yo? ¡Imposible! Ese tipo de medias son súper comunes, los venden en cualquier tien