—¿Tienes algún problema? Te acabo de ayudar y, aun así, me tratas de esta manera.
—¿Ayudarme? Por favor, lo hiciste para burlarte de mí, ¿verdad? — María respondió con una incredulidad que me dejó asombrado.
Gire los ojos con frustración. —Perfecto, piensa lo que quieras. No voy a explicarme más. Pero no cuentes con que haga un juramento ridículo solo para complacerte.
—Si no haces un juramento, ¿cómo puedo confiar en ti? — respondió ella, insistiendo en su desconfianza.
—Ese es tu probl