—¿No dijiste que ibas a transferir la casa a mi nombre? Justo cuando salía de casa, ya tenía todos los papeles listos, ahora solo falta que vengas a firmar.
Eric ya lo sabía desde la noche anterior. Luna y Paula se habían aliado para intentar manipularlo.
Esas dos mujeres eran despreciables, ¡parece que quieren empujarlo al borde de la ruina!
Eric, por supuesto, no pensaba ir. A él no le importaba esa casa, pero no iba a dejar que Luna se saliera con la suya tan fácilmente.
El problema a