POV. Amelia
Arthur notó mi reacción. Una sonrisa sádica y triunfante curvó sus labios.
—Yo que usted tendría más cuidado en la forma en que me habla —susurró, acercando su rostro al mío, sus ojos grises brillando con crueldad—. He sido muy paciente con usted. He permitido este circo, esta boda ridícula. Pero no piense que puede venir a mi dinastía, y amenazar con estropear el legado de mi apellido. No voy a dejar que una chica del barrio común arruine décadas de trabajo.
Se irguió frente a mí,