POV. Amelia
Aquella noche, el ambiente en nuestro dormitorio se sentía extraño, como si algo invisible hubiera cambiado entre nosotros. Adrian estaba junto a la ventana, con la mirada perdida en la ciudad iluminada, sosteniendo el marco con una mano, los hombros tensos bajo la luz tenue que entraba desde fuera. Llevaba aún el pantalón del traje, y su silueta, firme y contenida, parecía cargar más de lo que decía.
Me acerqué despacio, casi con cautela, y rodeé su cintura con mis brazos, apoyand