POV. Amelia
La tormenta con su padre había pasado, pero el paisaje que dejó era otro. No había gritos ni amenazas flotando en el aire, pero sí escombros invisibles, verdades que ya no podían desoírse. Adrian estaba más sereno… y, al mismo tiempo, más distante. Como si una parte de él hubiera cruzado una frontera interior a la que yo todavía no tenía acceso.
Luchaba contra fantasmas.
Y lo más difícil era saber que esos fantasmas no estaban afuera, sino dentro de él. Era una batalla silenciosa,