POV. Amelia
—Yo también te amo —terminé de decir, y sentí cómo las palabras me atravesaban el pecho antes de salir. Mi voz tembló, no por duda, sino por la intensidad de todo lo que significaban. Era una confesión y una promesa al mismo tiempo.
Él me sostuvo la mirada unos segundos que parecieron eternos. Y entonces sonrió.
No fue una sonrisa cualquiera. Fue lenta, profunda, transformadora. Como si el sol decidiera abrirse paso después de una tormenta interminable. Vi cómo algo en él se acomoda