PUNTO DE VISTA DE TERESA
Una semana.
Llevaba una semana comprometida y todavía no podía dejar de mirar mi anillo.
Atrapaba la luz de la mañana mientras alcanzaba mi taza de café, lanzando pequeños arcoíris sobre la encimera de la cocina. Me detuve a mitad de camino, inclinando la mano para ver có