Hice una pausa.
—Pero no perdono sus acciones. No perdono la bomba en el auto, ni el secuestro, ni que golpeara a Lucía. Creo que nunca lo haré. Esas cosas fueron imperdonables, estuviera enferma o no.
—Entonces ¿la perdonas a ella, pero no lo que hizo?
—Perdono a la persona. No los crímenes. ¿Ti