Punto de vista de Rafael
El descapotable era un alquiler: plateado, brillante, absurdamente caro. Perfecto para un día en que fingíamos que el mundo no existía más allá de nosotros dos.
Teresa subió al asiento del copiloto con unos shorts vaqueros y una camiseta blanca de tirantes que le había comprado ayer. El pelo suelto, todavía algo húmedo de la ducha, y parecía más joven. Más ligera.
Como la chica de la que me enamoré en vez de la mujer a la que había pasado meses destruyendo.
Salí del apa