PUNTO DE VISTA DE TERESA
Me desperté a las 4:30 de la mañana con el sonido de mi propio corazón latiendo.
La habitación seguía oscura. Lucía dormía plácidamente en su cama al otro lado del pasillo, su respiración suave era el único sonido en la casa silenciosa. Me quedé allí tumbada mirando al techo, observando cómo las sombras se movían mientras la luz temprana del amanecer empezaba a colarse por las persianas.
Mañana, Rafael se casaría.
Mañana estaría en un altar prometiendo para siempre a Be