PUNTO DE VISTA DE RAFAEL**
Estaba conduciendo.
Eso era todo lo que sabía.
Mis manos aferraban el volante con tanta fuerza que mis nudillos estaban blancos. Los ensangrentados por golpear la pared dejaban manchas rojas en el cuero.
No sabía a dónde iba. No me importaba. Solo necesitaba alejarme de Rosewood Estate, y de los restos de mi boda.
Necesitaba alejarme del rostro bañado en lágrimas de Teresa y de los ojos grises de Lucía.
Alejarme de todo.
Mis manos temblaban en el volante, tan fuerte q