PUNTO DE VISTA DE TERESA
La bofetada resonó en la sala de espera y mi cabeza se giró hacia un lado por la fuerza del golpe, la mejilla ardiendo donde la mano de Vivienne había conectado con mi rostro, y por un momento no pude procesar lo que acababa de pasar porque era la segunda vez ese día que me abofeteaban y mi cara empezaba a sentirse como un saco de boxeo para mujeres enfadadas en la vida de Rafael. Mi mano subió automáticamente a tocar mi mejilla donde la piel estaba caliente y escocía,