—Ami, ¿es cierto lo que dijo Jorge? ¿Te quedaste en casa de un compañero?
Amanda sentía una gran presión, deseando que la tierra se la tragara en ese momento, ¿cómo era posible que Jorge la comprometiera de esta manera?
Se apresuró a explicar lo que había ocurrido la noche anterior.
—Ya veo, aunque la situación sea comprensible, el abuelo igual tiene que darte un tirón de orejas. Después de todo, estás casada, y quedarte en casa de un compañero hombre no es lo más adecuado. Le debes un poco más