Después de cenar, Amanda se sintió cansada y decidió recostarse un rato. Mientras tanto, Helena, la madre de Pablo, llevó un caldo de pollo para la resaca a la habitación de su hijo.
Pablo acababa de salir de la ducha, sintiéndose un poco más fresco, aunque todavía mareado por estar tan bebido.
—Toma, bebe esto. Nunca te ha gustado beber, siempre evitas el alcohol cuando puedes. ¿Qué pasó hoy? ¿acaso intentas impresionar a esa muchacha?
—Mamá, lo hice porque quise.
—No digo que Amanda sea mala,