—Hoy vino Richard.
Al escuchar esto, Amanda sintió un nudo en el corazón. Casi había olvidado el asunto, pero parecía que la solicitud había sido aprobada y que Jorge ya tenía su arma reglamentaria.
—Ya lo sé.
Pensó en preguntarle si le había gustado, pero recordó que él nunca celebraba su cumpleaños y decidió no hacerlo.
Sin embargo, Jorge pareció adivinar sus pensamientos y, con una voz suave y tierna, dijo:
—Me ha gustado mucho tu regalo.
—Me alegro bastante, lo conseguí con mucho cariño, aun