— Hermanito, por favor, haz de veras como si no hubieras visto nada. Y por lo que más quieras, no le digas a Amanda que sabes lo que pasó. Apenas estamos empezando a llevarnos bien, y si se entera, ya no va a confiar en mí. — dijo Catalina con tono lastimero.
— Tú quédate tranquila, que yo no le diré nada.
— Vamos, vámonos antes de que se dé cuenta de que estuviste aquí.
Catalina lo tomó del brazo mientras salían, hablando sin parar.
— Cuando una mujer está enferma, se siente vulnerable y triste