Nel
Caminaba despacio por su despacho, sus pasos quedaban silenciados por la mullida alfombra que cubría el suelo. De no ser por ella, habrían resonado insistentes sobre la fría dureza del mármol, revelando la inquietud que la acompañaba. La penumbra del atardecer se filtraba por las cortinas entreabiertas, proyectando sombras alargadas sobre los muebles. Un susurro en la puerta la devolvió al presente. Se detuvo un instante antes de regresar a su silla de cuero negro.
—Adelante —ordenó co