Nel
Las luces del escenario caían suavemente sobre la figura de la mujer, iluminándola con un resplandor casi celestial que otorgaba a su discurso un aire profundamente emotivo.
Las invitadas, mujeres que alguna vez habían sentido que todo estaba perdido, unían sus manos en un gesto de gratitud. Habían encontrado en aquel lugar—en aquella mujer—una segunda oportunidad cuando ya no creían posible volver a levantarse.
—Me siento profundamente feliz —dijo Nel, con una sonrisa serena—. Como muchas