Andrea
—¿Puedo entrar?
Habían pasado algunos días desde el incidente. Afortunadamente, gracias a los contactos de Edward y la intervención de un amigo médico, Beatrice no fue enviada a prisión, sino puesta bajo arresto hospitalario. Las visitas eran limitadas, pero Andrea, valiéndose de su carnet de periodista y con la autorización de las autoridades y el abogado de Beatrice, logró acceder.
—Sí, claro, adelante —respondió la joven con una sonrisa tímida. Su rostro mostraba señales de agotamient