34: Buscando al culpable.
—Señorita bonita, ¿Quieres jugar conmigo? — dijo el pequeño Oliver sacándola de sus pensamientos.
Sonriéndole, asintió. Aquel niño se había convertido en su pequeño mejor amigo, y en él, también podía ver el hubiera de su situación si esta hubiese sido diferente. Caminando entre los pequeños prados que se hallaban fuera del orfanato, Emma jugaba con Oliver, logrando olvidar por un momento todas sus penas. Entonces, el pequeño de cabellos rubios se detuvo en su carrerita al mirar a alguien camin