153: Su destino marcado.
— Si no me ayudas, estaré en la ruina, mi familia estará en la ruina...por favor Emma...ten piedad... — suplico Ernest.
Emma sonrió, y caminando hacia el hombre que se había desplomado sobre una silla, se acercó a su oído para hablarle una última vez.
— ¿Piedad? ¿Me estás suplicando piedad? — cuestiono Emma con ironía.
Ernest miro a la pelirroja, su orgullo había sido pisoteado...ella había ganado, su promesa la había cumplido.
— Ten una bonita vida Ernest Stone, nunca más nos veremos, solo