LENA:
El precioso hombre-ave, me toma de sus grandes manos y me lleva a rastras por el bosque.
Solo me da tiempo a mirar como Soledad es llevada en los brazos del hermoso hombre que la mira como si quisiera comérsela.
Al cabo de unos minutos mi respiración es casi nula y siento como me falta el aire.
—Espe… Espera…
Hablo con la voz entrecortada y el chico se detiene.
—¿Cómo es que estás cansada? ¿No haces ejercicios? ¿Cómo un hada puede tener tan poca resistencia?
—No tienes derecho a criticarm