Adam tocó la puerta insistentemente pero Alexandra no contestó, entonces decidió entrar; seguro ella estaría durmiendo debido al malestar que sentía y era por eso que no se dio cuenta de que la estaban llamando.
Mariana, amor ¿Estás bien? – Preguntó Adam preocupado.
La buscó por toda la habitación pero ella no estaba y una serie de sentimientos encontrados lo embargaron.
Regresó a la sala, se veía bastante contrariado, lo único que deseaba era salir corriendo a buscarla, no quería que pasara má