Casi sin aire en los pulmones, Diana llegó junto a Alexandra, no podía esperar para hablarle de la maravillosa noticia que acababa de descubrir. Se paró frente a la joven y haciendo un esfuerzo sobrehumano para recomponerse y que las palabras pudieran salir y respirar unas cuantas veces, había un brillo especial en su rostro y Alexandra no tardo en darse cuenta, por lo que le interrogó para ver qué era lo que estaba pasando.
– Tranquila, trata de respirar y dime lo qué pasa, ¿No es una mala not