Una extraña sensación se apoderó de Alexandra, era una mezcla entre miedo y desesperación, no podía arriesgarse a que alguien la reconociera, así qué corrió a toda prisa mientras el hombre desconocido iba tras ella.
– Señorita, espere, ¿Quién es usted?, ¿Qué hace en mi propiedad? – Decía el hombre intrigado ante la impactante figura de Alexandra.
Ella no contestó, por el contrario echo a andar más aprisa hasta que logró perderlo, estaba sobresaltada, el corazón parecía quererse salir de su pech