Aquella mañana el cielo nuevamente amanecía de color gris. Las pesadas gotas de lluvia caían sobre el pavimento humedecido, haciendo un ruido fácil de reconocer. Los pájaros se escuchaban cantando a lo lejos, refugiados de la insistente lluvia que no parecía tener la intención de detenerse, y Adalet, miraba con rostro serio a la enfermera que había contratado específicamente para cuidar de su madre adoptiva.
—Listo, esto la ayudara a calmar el dolor —
La pelirroja miraba a su madre con los ojos